Mi canción inacabada
y tu mirada furtiva
como tela de araña
me envuelve
cada día,
extraño me parece oir la melodía
de tus sueños
y escucho el mensaje
con mi piel,
confusa por tanto tiempo,
muy bajito,
como un lamento.
No acierto a comprender
en qué maldito momento
perdí mi fe.